El Propósito de Dios en las familias

El propósito de Dios en las familias

“Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra”.
Génesis 1:28

 

ALGO EN QUÉ PENSAR
Somos conscientes que estamos viviendo una época de gran crisis en el ámbito familiar. No obstante, Dios prometió que para los últimos tiempos algo sobrenatural sucedería en la tierra a través de los creyentes: la restauración de los hogares.
No podemos ignorar que muchos hijos dejaron que sus corazones se llenaran de odio y resentimiento hacia sus padres por la manera injusta en que éstos procedieron con ellos. El Señor Jesús entiende perfectamente este sufrimiento, porque Él mismo tuvo que soportar el rechazo del Padre Celestial. Mas sabemos que en este tiempo la iglesia será movida a entrar en otra dimensión para poder cumplir con la gran comisión y Dios dará a los creyentes comprometidos una unción de reconciliación, donde cada familia será llena del poder de Dios y podrán cumplir su propósito.

DESARROLLO
Dios, al crear al hombre, tomó el tiempo para con Su propia mano darle ese toque único al ser humano. Como dice la Palabra, tomó barro, comenzó a darle forma, sopló aliento de vida en él y de dio propósito. La bendición que viene cuando una pareja es formada
y establecida por Dios está muy bien descrito en esta Palabra:

1.- FRUCTIFICACIÓN
Se refiere específicamente a esa capacidad dada por el Señor de crecer en amor, amistad y armonía entre cada miembro de la familia, que permitirán crear una atmósfera segura para las futuras generaciones.

2.- MULTIPLICACIÓN
Esta multiplicación se refiere primeramente en cuanto a la parte genética (hijos, nietos, bisnietos, tataranietos), pero también a esa multiplicación espiritual que será la mejor protección para nuestras vidas, familia y generaciones. Sé parte de un grupo de 12 e involúcrate activamente en el ministerio, porque nuestro llamado es a dar mucho fruto.

3.- LLENAR LA TIERRA
Para llenar la tierra, es necesario primero llenar nuestra casa y nuestra familia de la presencia de Dios. Empecemos por identificar las necesidades espirituales, emocionales, pero también físicas de cada miembro de nuestra familia. Comienza llenándola con la Palabra y establece una atmósfera de seguridad para todos.

4.- SOJUZGAR
Se refiere a esa oportunidad y responsabilidad de administrar cada promesa, oportunidad y bendición que nos da el Señor. El poder del acuerdo en la oración y en la toma de decisiones, blinda una familia y reduce los riesgos que puedan atentar contra ella. Aprender a compartir responsabilidades añade también paz.

5.- SEÑOREAR
Esta parte de ésta poderosa bendición se refiere al desarrollo pleno de la autoridad que nos fue delegada. El Señor nos habla de tres áreas específicas: el mar, los cielos y la tierra. Para poder disfrutar de la plenitud de esta promesa en las familias, es necesario que entendamos el poder que hay en el acuerdo. El punto de partida es el perdón y la reconciliación, de esta manera nuestras oraciones son escuchadas. Si al interior de una familia se disipan las enemistades,
contiendas, pleitos y divisiones, podremos verdaderamente impactar las familias de la tierra y proteger las generaciones.

ORACIÓN Y MINISTRACIÓN
– Ora juntamente con tus discípulos, aplicando la Sangre que brotó de la frente de Jesús en el Getsemaní, declarando que es removida toda maldición de las familias representadas (pecado,
opresión, enfermedad, división, etc.).
– Aplica la Sangre que brotó de las manos de Jesús, que habla de los dones, talentos y la productividad, desatando ese poder para fructificar, multiplicarse en todo, para que se activen los dones del Espíritu y sean revestidos de autoridad.
– Que venga una unción de reconciliación en las familias. Llévalos a identificar si hay alguna
enemistad con algún miembro de sus familias y si de pronto no han podido perdonar a alguien
en específico. De ser así, que cada uno busque a otra persona que pueda abrazar (que en este
caso será un sustituto de aquel que no ha podido perdonar) y dirígelos en una oración donde
puedan desatar perdón sobre esa persona para que experimenten libertad plena.
– Deja que el Espíritu Santo consuele, sane y restaure y que selle ese tiempo de restauración
y reconciliación.

DESCARGA EL ESTUDIO COMPLETO AQUÍ: estudiocelulas115